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El pasado viernes tuvo
lugar la presentación
de la primera
novela de la autora
afincada en Mérida
"Rosa Lencero", un
acto que tuvo lugar en el Salón de
Actos de la Biblioteca Pública del
Estado. La presentación corrió a
cargo de Jesús Sánchez Adalid.
El protagonismo de la novela
se centra en Anselmo, inocente,
que abre los ojos para descubrir la
cruda realidad de la posguerra en
Extremadura, apuntalada por el
cartón piedra de las apariencias.
Los personajes se ganan la vida y
su sustento en el bregar de una
tierra que quiere superarse a sí
misma. Desde el realismo mágico
a la denuncia social y la queja
contra una sociedad constreñida a
la esperanza en busca de un equilibrio
inestable; mientras, la mano
del caudillo dirige en la sombra,
como una batuta, los destinos
de cada uno. Al mismo tiempo, la
autora presenta la pincelada colorista
de las tierras de ultramar, la
visión desde Extremadura del
costado fronterizo portugués o el
guiño al Quijote.
"La novela esta centrada en el
territorio extremeño", comenta la
autora, quien subraya que "he intentado
novelar la realidad histórica
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extremeña de la posguerra,
pero de una manera tierna, con
suavidad, manteniendo mi ritmo
poético". De forma paralela, la
autora destaca que en su novela
también contiene el tremendismo
de aquella época "que refleja la
realidad de una serie de personajes
que está intentando sobrevivir
a la época donde les tocó vivir".
El cambio de la poesía a la novela
ha supuesto en Rosa Maria
Lencero "un esfuerzo, porque no
es nada fácil cambiar el lado más
directo de la poesía, que transmitimos
de corazón a corazón al pasar
al mundo de la narrativa, más
densa, más compacta; es complicado,
por eso he estado cuatro
años de mi vida ahí embarcada en
este texto". El libro también refle-
ja el aspecto de aquella Mérida
de la posguerra, "esos sabores de
la farmacia, esas costumbres,
esos juegos, ese folclore, ese riquísimo
vocabulario extremeño,
pues los personajes hablan como
se hablaba antes, visten como se
vestía antes y se mueve por cómo
se movía el mundo antes, por la
Feria Chica, por el rodeo, remontando
el Guadiana, acudiendo a
los baños de Alange ... en fin, una
vida pasada que a mí me daba
lástima que todos estos testimonios
se perdieran", destaca. |