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Sencillez y
sentido
común
(1916-2006)
Periódico HOY, Badajoz,
15 de marzo de 2006 |
La personalidad
intelectual de
Alonso Zamora
Vicente está
marcada por la
sencillez con la
que trataba los
grandes asuntos
de la vida y con
el singular
sentido común
con el que veía
y hacía ver los
problemas de la
ciencia y lo
cotidiano.
Hoy podemos
decir que ha
fallecido el
último discípulo
directo de los
grandes maestros
del Centro de
Estudios
Históricos.
Formado en un
colegio
institucionista
fue Alonso
Zamora Vicente
compañero en el
bachillerato y
en la facultad
de letras de
Madrid de Camilo
José Cela, amigo
entrañable suyo
a quien apreció
toda la vida. En
sus tiempos de
estudiante
trabajó con
Tomás Navarro
Tomás, el
fonetista, en el
Centro de
Estudios
Históricos,
mientras se
ultimaban las
encuestas del
Atlas
Lingüístico de
la Península
Ibérica.
Durante la
guerra civil
estuvo muy cerca
de su maestro
científico en la
labor de rescate
de los cuadros
del Museo del
Prado, en su
calidad de
soldado en
guerra. Al
finalizar la
contienda, desde
Barcelona y a
través del
Pirineo francés
regresó a España
y junto con
Ramón Menéndez
Pidal, Dámaso
Alonso y Rafael
Lapesa iniciaron
el largo
recorrido del
exilio interior
de España.
Gracias a los
ánimos de Dámaso
Alonso se inició
en los estudios
dialectológicos
con la
investigación El
habla de Mérida
y sus cercanías,
ganada la
cátedra de
lengua y
literatura
española del
Instituto de
Mérida, ciudad
en la que
residió durante
dos cursos
escolares. En su
estancia
extremeña
recopiló
materiales sobre
Gabriel y Galán
y Luis Chamizo
que publicaría
más tarde en
diversas
revistas.
Se traslada al
instituto de
bachillerato de
Santiago de
Compostela donde
inicia su
carrera
universitaria en
la Cátedra de
Filología
Románica de esa
Universidad y
estudios
fundamentales
sobre el gallego
hablado.
En la
Universidad de
Salamanca
inciará estudios
sobre el habla
pastoril de Juan
del Enzina y con
su traslado a
Buenos Aires
conoce los
entresijos del
acento porteño y
de su
rehilamiento. En
esta ciudad
fundó la revista
Filología y
contribuyó a que
el dialectólogo
alemán Fritz
Krüger fuera
contratado en la
Universidad de
Mendoza
(Argentina)
donde coincidió
con el filólogo
Juan Corominas
que redactaba en
colaboración con
su hermana el
diccionario
etimológico
hispánico.
A la vuelta a
España a
primeros de los
años cincuenta
Zamora Vicente
se revela como
escritor de
cuentos y
colaborador de
la revista
Ínsula que
dirige José Luis
Cano. En estos
años se dedica a
la investigación
de la obra
literaria de
Lope de Vega, da
a conocer la
primera edición
del manual de
Dialectología
Española y
renueva la
visión de Valle-Inclán
con varios
estudios sobre
la obra del
escritor
gallego. Inicia
su labor como
Secretario
Perpetuo de la
Real Academia de
la Lengua
Española
dirigiendo su
Boletín y se
embarca en la
edición y
redacción junto
con su esposa
Maria José
Canellada del
Diccionario
Manual e
ilustrado de la
Lengua Española.
Presenta años
antes una
adelantada
visión de la
novelística de
Camilo José Cela
y coetáneos. A
la Real Academia
de la Lengua
Española dedicó
varios años de
su vida
compilando la
mejor historia
de esa
institución.
Por error se ha
divulgado que
era poeta de
versos, sirva la
errata para
definir su vida
como un poeta en
el sentido
etimológico de
la voz, el que
hace, el que
escribe. Zamora
Vicente ha sido
un poeta
etimológico,
toda su vida,
haciendo,
trabajando,
escribiendo,
viajando,
sintiendo...
Zamora Vicente
es un escritor
singular que
dominaba
numerosos
registros del
lenguaje, desde
el artículo
periodístico al
registro de
narrador de
cuentos y
novelas, sin
olvidar el
lenguaje
científico
convertido en
placer para su
lector. Zamora
Vicente ante
todo fue un gran
conversador y al
mismo tiempo un
extraordinario
lector y oyente
de lo que se
decía y escribía
a su alrededor.
Su relación con
Extremadura fue
intensa al
conocer a sus
gentes y a sus
hombres
ilustres. Amigo
personal del
pintor Godofredo
Ortega Muñoz y
admirador de
Timoteo Pérez
Rubio. Amigo de
Enrique Segura y
del escritor
Manuel Pacheco.
Amigo de Marino
Barbero Santos y
de tantos otros
extremeños que
guardan cartas
suyas como
tesoro
literario.
Extremadura ha
sido generosa
con Alonso
Zamora Vicente.
Nombrado
académico de
honor de su Real
Academia y
Doctor Honoris
Causa de su
universidad, y
la Asociación
APLEX
'Patrimonio
Lingüístico
Extremeño' le
distinguió con
el título de
Socio de Honor
en el Primer
Congreso
Internacional
APLEX 2004.
Descanse en paz
mientras las
futuras
generaciones de
extremeños se
forman en la
Fundación
Biblioteca
Alonso Zamora
Vicente donde se
encuentran
catalogados y a
disposición de
los estudiosos y
público
interesado los
libros que
fueron su
biblioteca
particular de
investigador,
escritor y
académico.
Antonio Viudas
Camarasa es
presidente de la
Asociación
Cultural
'Patrimonio
Lingüístico
Extremeño' |
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http://www.hoy.es/edicion/prensa/noticias/Sociedad/200603/15/HOY-SOC-218.html
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