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| HEMEROTECA | ||||
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6 de enero de 2006 |
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| EDICIÓN IMPRESA TRIBUNA EXTREMEÑA Gabriel y Galán: Centenario de su poesía MATÍAS SIMÓN VILLARES/ Imprimir Enviar «El Guijo tiene otro hijo desde este grado momento ¿yo soy el hijo que al Guijo le da vuestro Ayuntamiento» CON estas palabras agradece al pueblo del Guijo de Granadilla el nombramiento de hijo adoptivo el 13 de abril de 1903. Gabriel y Galán fue un hombre sencillo, amante del campo, apretado contra la tierra, ancho, ancho como una madre, ecologista cuanto esta palabra no se conocía, un poeta enorme, grandioso, costumbrista, local y con unas raíces profundamente cristianas. De todos es sabido que el poeta era salmantino, de Frades de la Sierra, con ascendencia extremeña aportada por su abuelo materno, un médico-cirujano natural de Coria. Su familia, acomodada, se dedicaba a las tareas agrícolas. Don Claudio Gómez, maestro en el pueblo, logra convencer a su padre para que el joven se dedicara a estudiar. El patriarca de la familia se resiste pero el maestro insiste y con gran ilusión cursa magisterio en Salamanca y Madrid, con un gran expediente académico. Gana por oposición las escuelas de Guijuelo y Piedrahita, que desempeñó durante tres y siete años respectivamente (1889-1898). Estando en Piedrahita contrajo matrimonio con una joven de Granadilla, Desideria, que desde temprana edad vivía en Guijo con unos tíos ya mayores, sin hijos y dueños de una rica hacienda. Se casaron en Plasencia el 26 de enero de 1898, regresando luego a Piedrahita, aunque ya por poco tiempo, porque en noviembre de ese año se trasladan definitivamente al Guijo, dedicándose él a los asuntos agrícolas de su tío Juan Antonio Rivero, cuya esposa, Natalia, era a su vez tía de Desideria. Su pasión por escribir le viene de lejos, ya que con sólo doce años de edad escribe dos composiciones de alto nivel literario: La aristocracia de mi lugar, donde pone en entredicho a personajes que se dedican a la política, y El manifiesto electoral, con la que ridiculiza a los caciques de su pueblo. Sus primeras publicaciones aparecieron en periódicos de Avila, Salamanca y Madrid, pero su reconocimiento en los círculos culturales lo logra con El Cristu benditu, del que Unamuno fue un gran propagador. Con El Ama gana la flor natural en los juegos florales de Salamanca de 1901. Todo el mundo le conoce. Gana premios en Bejar, Lugo, Zaragoza, Murcia y Buenos Aires. Escribe tres libros de poesía: Castellanas (1902), Extremeñas (1903) y Campesinas (1904). El poeta se vacía de palabras, llegando al trillo de las eras, a la chistera de los chozos, perfuma las vaquerías, habla en las bodegas, penetra en la majada de los pastores y en sus noches larguísimas, en la siega... Se escucha el recitar de nuestros mayores a la luz mortecina del candil. Había entrado en el corazón de los enamorados, avivando el fuego en las lanchas graníticas. Con los avíos, el sacho, el liendro, la segureja, el bochi..., va a dar entrada y voz en la cultura a aquellos que nunca la tuvieron y con los que se identificaba plenamente. Desde 1925, cada 6 de enero, a las 13 horas, viene celebrándose en Cáceres, ante la estatua del poeta, en la cabecera del paseo de Cánovas, uno de los actos literarios con más solera de todo el territorio español. Es un acto libre, no politizado, afortunadamente. La gente, en un turno establecido, recita poemas, se emociona, habla, enaltece al poeta del Guijo... Joaquín García Plata tomó el relevo a Valeriano Gutierrez en la coordinación del acto. Desde hace siete años, organizado por el que suscribe, se entregan los premios 'Escolares en los jardines de Cánovas. Premio: Gabriel y Galán'. El concurso tiene una participación altísima, este año han concursado 1.418 poemas, otorgándose doce primeros premios. Los escolares premiados leen sus poemas ante la estatua, la prensa, la televisión... se sienten importantes. Amigos lectores, queridos extremeños, ésto es poesía: «Señol jues/ pasi usté más alanti/ y que entrin tos ésos./ No le dé a usté ansia/ no le dé a usté mieo.../ (... ) ¿Pero a vel, señol jues: cuidaíto si alguno de ésos/ es osao de tocali a esa cama/ ondi ella s'ha muerto:/ la camita ondi yo la he querío/ cuando dambos estábamos güenos;/ la camita ondi yo la he cuidiau,/ la camita ondi estuvo su cuerpo/ cuatro mesis vivo/ y una nochi muerto». 'Acerba semper et inmatura mors eorum qui inmortale a liquid parant' (Siempre resulta amarga y prematura la muerte de quienes preparan algo inmortal). Hoy, a 101 años de aquella muerte tan temprana -murió con 34 años-, desde el cementerio del Guijo, su poesía se abre hacia la sierra de Segura de Toro y al mundo entero. En este año de centenarios, en el que El Quijote obliga, leo y releo a Gabriel Galán para sentir mis orígenes, para emocionarme. Sus versos vinieron y se quedaron. MATÍAS SIMÓN VILLARES es cantautor
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| Última actualización: 06/01/2006 |