ASOCIACIÓN ESTUDIO Y DIVULGACIÓN DEL PATRIMONIO LINGÜÍSTICO EXTREMEÑO (APLEX)

APARTADO DE CORREOS 930 - 10080 CÁCERES (ESPAÑA)

 

 

La agenda de APLEX 2005

 

HOMENAJE UNIVERSITARIO  JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

 

Facultad de Educación  Universidad de Extremadura  Campus Universitario de Badajoz

 

Coordinado  por  Guadalupe Castillo Benítez-Cano. Organizado por la  Asociación de Estudio y Divulgación del Patrimonio Lingüístico Extremeño (APLEX), merced al Convenio suscrito entre APLEX y la Universidad de Extremadura

 

 

GUIÓN DE LA  PRESENTACIÓN DEL ACTO

Por

Guadalupe Castillo Benítez-Cano 

Colaborar en la coordinación y presentación de este homenaje es un honor para mí y un motivo de satisfacción.
Agradezco a D. Antonio Viudas Camarasa y a D. Francisco Javier Feijóo Rodríguez la deferencia que han tenido con nosotros al compartir la organización de este acto y la generosidad que han demostrado con su participación. 
Cuando me ofrecieron esta colaboración acepté, sin dudar, porque conectaba con el Proyecto Didáctico: “ Escritores Extremeños en el aula”, que inicié en 1996, en el marco de una asignatura que imparto con el mismo nombre: Escritores Extremeños.

EL HOMENAJE que vamos a celebrar consta de dos partes :


En la primera:
El poeta Javier Feijoo ofrecerá un recital de los versos de Gabriel y Galán

En la segunda:
El Doctor Antonio Viudas disertará sobre Gabriel y Galán . Maestro Institucionista.

PRIMERA PARTE 
Semblanza de GABRIEL Y GALÁN
(Biografía)

Acercarnos en unas breves líneas a la figura de Gabriel y Galán sin caer en el tópico es difícil por no decir imposible.
Los escasos datos de su corta vida están reflejados en una carta que él mismo dirigió antes de morir a Dª Emilia Pardo Bazán.
Por esa carta, sabemos que nació en Frades de la Sierra (Salamanca), que estudió Magisterio en Salamanca y Madrid y que después de ejercer en Guijuelo y Piedrahita,
renunció a su profesión para vivir con su esposa extremeña en Guijo de Granadilla, dedicado a las labores del campo y a la poesía.
Su muerte en plena juventud (34 años) favoreció una nueva visión de su figura más cercana a la leyenda o al mito.
( Obra)
Es un comunicador de sentimientos que sabe contar los sucesos cotidianos.
Sus composiciones se mueven entre lo lírico y lo narrativo. Muestran la riqueza léxica de un mundo ya desaparecido : labores del campo, aperos de labranza, herramientas….
Sus poesías son sonoras. Con la rima consonante transmite una musicalidad pegadiza y fácil de recordar.
(Repercusión de su Obra)
La crítica no ha sido unánime, ni siempre favorable a la hora de enjuiciar a este poeta, que después de cien años no tiene el puesto que le corresponde en la Historia de la Literatura Española.

Pertenece a la memoria colectiva de generaciones anteriores, entre las que me incluyo, pero curiosamente es un poeta desconocido para los jóvenes de hoy.

PRESENTACIÓN DE FRANCISCO JAVIER FEIJOO 
( Palabras resaltando su labor poética)
BREVE INTRODUCCIÓN A LOS POEMAS DE G. Y G.:

EL AMA 
(“ Castellanas”)

Poesía premiada con la flor natural en los Juegos Florales celebrados en Salamanca el 15 de septiembre de 1901. El jurado estaba presidido por don Miguel de Unamuno.
Poema elegíaco que le abrió la puerta de la fama.
Expresa el sentimiento que la muerte de su madre le produjo. El amor filial le hizo dibujar esta figura. .Su referente fue la madre, aunque se advierte también a la propia esposa.
Recuerda la Perfecta Casada de Fray Luis de León.
Como telón de fondo aparece el paisaje salmantino
Pereda: “ No recuerdo haber leído trozo de poesía más honda, más humana, ni más conmovedora”
Poesía descriptiva con fondo de realidad.
Con palabras de Feijoo:” Poema largo y profundo con musicalidad uniforme”.


EL AMA

("Castellanas ")

I

Yo aprendí en el hogar en que se funda

la dicha más perfecta,

y para hacerla mía

quise yo ser como mi padre era

y busqué una mujer como mi madre

entre las hijas de mi hidalga tierra.

Y fui como mi padre,y fue mi esposa

viviente imagen de la madre muerta.

¡Un milagro de Dios,que ver me hizo

otra mujer como la santa aquella!

Compartían mis únicos amores

la amante compañera,

la patria idolatrada,

la casa solariega,

con la heredada historia,

con la heredada hacienda.

¡Qué buena era la esposa

y qué feraz mi tierra!

¡Qué alegre era mi casa

y qué sana mi hacienda,

y con qué solidez estaba unida

la tradición de la honradez a ellas!

Una sencilla labradora, humilde,

hija de oscura castellana aldea;

una mujer trabajadora, honrada,

cristiana, amable, cariñosa y seria,

trocó mi casa en adorable idilio

que no pudo soñar ningún poeta.

¡Oh, cómo se suaviza

el penoso tragín de las faenas

cuando hay amor en casa

y con él mucho pan se amasa en ella

para los pobres que a su sombra viven,

para los pobres que por ella bregan!

¡Y cuánto lo agradecen, sin decirlo,

y cuánto por la casa se interesan,

y cómo ellos la cuidan,

y cómo Dios la aumenta!

Todo lo pudo la mujer cristiana,

logrólo todo la mujer discreta.

La vida en la alquería

giraba en torno de ella

pacífica y amable,

monótona y serena...

¡Y cómo la alegría y el trabajo

donde está la virtud se compenetran!

Lavando en el regato cristalino

cantaban las mozuelas,

y cantaba en los valles el vaquero,

y cantaban los mozos en las tierras,

y el aguador camino de la fuente,

y el cabrerillo en la pelada cuesta...

¡Y yo también cantaba,

que ella y el campo hiciéronme poeta!

Cantaba el equilibrio

de aquel alma serena

como los anchos cielos,

como los campos de mi amada tierra;

y cantaban también aquellos campos,

los de las pardas, onduladas cuestas,

los de los mares de enceradas mieses,

los de las mudas perspectivas serias,

los de las castas soledades hondas,

los de las grises lontananzas muertas...

El alma se empapaba

en la solemne clásica grandeza

que llenaba los ámbitos abiertos

del cielo y de la tierra.

¡Qué placido el ambiente,

qué tranquilo el paisaje, qué serena

la atmósfera azulada se extendía

por sobre el haz de la llanura inmensa!

La brisa de la tarde

meneaba, amorosa, la alameda,

los zarzales floridos del cercado,

los guindos de la vega,

las mieses de la hoja,

la copa verde de la encina vieja...

¡Monorrítmica música del llano,

qué grato tu sonar, qué dulce era!

La gaita del pastor en la colina

lloraba las tonadas de la tierra,

cargadas de dulzuras,

cargadas de monótonas tristezas,

y dentro del sentido

caían las cadencias

como doradas gotas

de dulce miel que del panal fluyeran.

La vida era solemne;

puro y sereno el pensamiento era;

sosegado el sentir, como las brisas;

mudo y fuerte el amor, mansas las penas,

austeros los placeres,

raigadas las creencias,

sabroso el pan, reparador el sueño,

fácil el bien y pura la conciencia.

¡Qué deseos el alma

tenía de ser buena

y cómo se llenaba de ternura

cuando Dios le decía que lo era!

............

II

Pero bien se conoce

que ya no vive ella;

el corazón, la vida de la casa

que alegraba el tragín de las tareas,

la mano bienhechora

que con las sales de enseñanzas buenas

amasó tanto pan para los pobres

que regaban, sudando, nuestra hacienda.

¡La vida en la alquería

se tiñó para siempre de tristeza!

Ya no alegran los mozos la besana

con las dulces tonadas de la tierra,

que al paso perezoso de las yuntas

ajustaban sus lánguidas cadencias.

Mudos de casa salen,

mudos pasan el día en sus faenas,

tristes y mudos vuelven

y sin decirse una palabra cenan;

que está el aire de casa

cargado de tristeza,

y palabras y ruidos importunan

la rumia sosegada de las penas.

Y rezamos reunidos el rosario

sin decirnos por quién...,pero es por ella,

que aunque ya no su voz a orar nos llama,

su recuerdo querido nos congrega,

y nos pone el rosario entre los dedos

y las santas plegarias en la lengua.

¡Qué días y qué noches!

¡Con cuánta lentitud las horas ruedan

por encima del alma que está sola

llorando en las tinieblas!

Las sales de mis lágrimas amargan

el pan que me alimenta;

me cansa el movimiento,

me pesan las faenas,

la casa me entristece

y he perdido el cariño de la hacienda.

¡Qué me importan los bienes

si he perdido mi dulce compañera!

¡Qué compasión me tiene mis criados

que ayer me vieron con el alma llena

de alegrías sin fin que rebosaban

y suyas también eran!

Hasta el hosco pastor de mis ganados,

que ha medido la hondura de mi pena,

si llego a su majada

baja los ojos y ni hablar quisiera;

y dice al despedirme: «Ánimo, amo;

"haiga" mucho valor y "haiga pacencia"...»

Y le tiembla la voz cuando lo dice

y se enjuga una lágrima sincera,

que en la manga de la áspera zamarra

temblando se le queda...

¡Me ahogan estas cosas,

me matan de dolor estas escenas!

¡Que me anime, pretende, y él no sabe

que de su choza en la techumbre negra

le he visto yo escondida

la dulce gaita aquélla

que cargaba el sentido de dulzura

y llenaba los aires de cadencias...!

¿Por qué ya no la toca?

¿Por qué los campos su tañer no alegra?

Y el atrevido vaquerillo sano,

que amaba a una mozuela

de aquellas que trajinan en la casa,

¿por qué no ha vuelto a verla?

¿Por qué no canta en los tranquilos valles?

¿Por qué no silba con la misma fuerza?

¿Por qué no quiere restallar la honda?

¿Por qué esta muda la habladora legua

que al amo le contaba sus sentires

cuando el amo le daba su licencia?

«¡El ama era una santa!»...,

me dicen todos cuando me hablan de ella.

«¡Santa, santa!»,me ha dicho

el viejo señor cura de la aldea,

aquel que le pedía

las limosnas secretas

que de tantos hogares ahuyentaban

las hambres y los fríos y las penas.

¡Por eso los mendigos

que llegan a mi puerta

llorando se descubren

y un padrenuestro por el «ama » rezan!!

El velo del dolor me ha oscurecido

la luz de la belleza.

Ya no saben hundirse mis pupilas

en la visión serena

de los espacios hondos,

puros y azules, de extensión inmensa.

Ya no sé traducir la poesía,

ni del alma en la médula me entra

la inmensa melodía del silencio

que en la llanura quieta

parece que descansa,

parece que se acuesta.

Será puro el ambiente, como antes,

y la atmósfera azul será serena,

y la brisa amorosa

moverá con sus alas la alameda,

los zarzales floridos,

los guindos de la vega,

las mieses de la hoja,

la copa verde de la encina vieja...

Y mugirán los tristes becerrillos,

lamentando el destete, en la pradera,

y la de alegres recentales dulces

tropa gentil escalará la cuesta

balando plañideros

al pie de las dulcísimas ovejas;

y cantará en el monte la abubilla,

y en los aires la alondra mañanera

seguirá derritiéndose en gorjeos,

musical filigrana de su lengua...

Y la vida solemne de los mundos

seguirá su carrera

monótona, inmutable,

magnífica, serena...

Mas ¿qué me importa todo,

si el vivir de los mundos no me alegra,

ni el ambiente me baña en bienestares,

ni las brisas a música me suenan,

ni el cantar de los pájaros del monte

estimula mi lengua,

ni me mueve a ambición la perspectiva

de la abundante próxima cosecha,

ni el vigor de mis bueyes me envanece,

ni el paso del caballo me recrea,

ni me embriaga el olor de las majadas,

ni con vértigos dulces me deleitan

el perfume del heno que madura

y el perfume del trigo que se encera?

Resbala sobre mí sin agitarme

la dulce poesía en que se impregnan

la llanura sin fin, toda quietudes,

y el magnífico cielo, todo estrellas,

y ya mover no pueden

mi alma de poeta,

ni las de mayo auroras nacarinas

con húmedos vapores en las vegas,

con cánticos de alondra y con efluvios

de rociadas frescas,

ni éstos de otoño atardeceres dulces

de manso resbalar, pura tristeza

de la luz que se muere

y el paisaje borroso que se queja...

ni las noches románticas de julio,

magníficas, espléndidas,

cargadas de silencios rumorosos

y de sanos perfumes de las eras;

noches para el amor, para la rumia

de las grandes ideas,

que a la cumbre al llegar de las alturas

se hermanan y se besan...

¡Cómo tendré yo el alma,

que resbala sobre ella

la dulce poesía de mis campos

como el agua resbala por la piedra!

Vuestra paz era imagen de mi vida,

¡oh campos de mi tierra!

Pero la vida se me puso triste

y su imagen de ahora ya no es esa:

en mi casa, es el frío de mi alcoba,

es el llanto vertido en sus tinieblas;

en el campo, es el árido camino

del barbecho sin fin que amarillea.

Pero yo ya sé hablar como mi madre

y digo como ella

cuando la vida se le puso triste:

«¡Dios lo ha querido así!¡Bendito sea!»

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LA PEDRADA
( “Religiosas”)


Se publicó el 28 de marzo de 1902 en el Lábaro, el día de Viernes Santo.
Es la más popular entre las composiciones religiosas.

Alberto Navarro : La cree inspirada en una escena directamente vivida por el poeta. “Afán predicativo o apologético de un escritor que se halla más cercano del Espíritu Contrarreformista y Apologético de Santa Teresa que del esteticismo religioso de los modernistas o del trágico y angustioso cristianismo de Unamuno”.
Feijoo. “ Cambia el ritmo del poema anterior , se hace más rápido y más ameno”.
Lo consigue con estrofas de cinco versos de arte menor y rima consonante.

En Guijo de Granadilla se recitaba desde los balcones durante las procesiones de Semana Santa.
Se inspira en la imagen del Nazareno de la Iglesia de San Vicente Mártir de la localidad.

LA PEDRADA

("Religiosas ")

I

Cuando pasa el Nazareno

de la túnica morada,

con la frente ensangrentada,

la mirada del Dios bueno

y la soga al cuello echada,

el pecado me tortura,

las entrañas se me anegan

en torrentes de amargura,

y las lágrimas me ciegan,

y me hiere la ternura...

Yo he nacido en esos llanos

de la estepa castellana,

donde había unos cristianos

que vivían como hermanos

en república cristiana.

Me enseñaron a rezar,

enseñáronme a sentir

y me enseñaron a amar;

y como amar es sufrir,

también aprendí a llorar.

Cuando esta fecha caía

sobre los pobres lugares,

la vida se entristecía,

cerrábanse los hogares

y el pobre templo se abría.

Y detrás del Nazareno

de la frente coronada,

por aquel de espigas lleno

campo dulce, campo ameno

de la aldea sosegada,

los clamores escuchando

de dolientes Misereres,

iban los hombres rezando,

sollozando las mujeres

y los niños observando...

¡Oh, qué dulce, qué sereno

caminaba el Nazareno

por el campo solitario,

de verdura menos lleno

que de abrojos el Calvario!

¡Cuán süave, cuán paciente

caminaba y cuán doliente

con la cruz al hombro echada,

el dolor sobre la frente

y el amor en la mirada!

Y los hombres, abstraídos,

en hileras extendidos,

iban todos encapados,

con hachones encendidos

y semblantes apagados.

Y enlutadas, apiñadas,

doloridas, angustiadas,

enjugando en las mantillas

las pupilas empañadas

y las húmedas mejillas,

viejecitas y doncellas,

de la imagen por las huellas

santo llanto iban vertiendo...

¡Como aquellas, como aquellas

que a Jesús iban siguiendo!

Y los niños, admirados,

silenciosos, apenados,

presintiendo vagamente

dramas hondos no alcanzados

por el vuelo de la mente,

caminábamos sombríos

junto al dulce Nazareno,

maldiciendo a los Judíos,

«que eran Judas y unos tíos

que mataron al Dios bueno ».

II

¡Cuántas veces he llorado

recordando la grandeza

de aquel echo inusitado

que una sublime nobleza

inspiróle a un pecho honrado!

La procesión se movía

con honda calma doliente,

¡Qué triste el sol se ponía!

¡Cómo lloraba la gente!

¡Cómo Jesús se afligía...!

¡Qué voces tan plañideras

el Miserere cantaban!

¡Qué luces, que no alumbraban,

tras las verdes vidrïeras

de los faroles brillaban!

Y aquél sayón inhumano

que al dulce Jesús seguía

con el látigo en la mano,

¡qué feroz cara tenía!

¡qué corazón tan villano!

¡La escena a un tigre ablandara!

Iba a caer el Cordero,

y aquel negro monstruo fiero

iba a cruzarle la cara

con un látigo de acero...

Mas un travieso aldeano,

una precoz criatura

de corazón noble y sano

y alma tan grande y tan pura

como el cielo castellano,

rapazuelo generoso

que al mirarla, silencioso,

sintió la trágica escena,

que le dejó el alma llena

de hondo rencor doloroso,

se sublimó de repente,

se separó de la gente,

cogió un guijarro redondo,

miróle al sayón la frente

con ojos de odio muy hondo,

paróse ante la escultura,

apretó la dentadura,

aseguróse en los pies,

midió con tino la altura,

tendió el brazo de través,

zumbó el proyectil terrible,

sonó un golpe indefinible,

y del infame sayón

cayó botando la horrible

cabezota de cartón.

Los fieles, alborotados

por el terrible suceso,

cercaron al niño airados,

preguntándole admirados:

-¿Por qué, por qué has hecho eso?...

Y él contestaba, agresivo,

con voz de aquellas que llegan

de un alma justa a lo vivo:

-«¡Porque sí; porque le pegan

sin hacer ningún motivo!»

III

Hoy, que con los hombres voy,

viendo a Jesús padecer,

interrogándome estoy:

¿Somos los hombres de hoy

aquellos niños de ayer?

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MI VAQUERILLO
(“ Campesinas”)


Se incluyó en la edición para lectura en las Escuelas de Primera Enseñanza de 1920

Observamos al “poeta –maestro” que presta especial atención a la infancia.
En este poema nos trasmite la ternura que el niño inspira en el “amo benevolente”.
Se advierte cierta preocupación social.
Consigue el ritmo mezclando los versos largos y cortos asonantados para mostrarnos la vida pastoril.

MI VAQUERILLO

("Campesinas ")

He dormido esta noche en el monte

con el niño que cuida mis vacas.

En el valle tendió para ambos

el rapaz su raquítica manta

¡y se quiso quitar -¡pobrecito!-

su blusilla y hacerme almohada!

Una noche solemne de junio,

una noche de junio muy clara...

Los valles dormían,

los búhos cantaban,

sonaba un cencerro,

rumiaban las vacas...

y una luna de luz amorosa,

presidiendo la atmósfera diáfana,

inundaba los cielos tranquilos

de dulzuras sedantes y cálidas.

¡Qué noches,qué noches!

¡Qué horas,qué auras!

¡Para hacerse de acero los cuerpos!

¡Para hacerse de oro las almas!

Pero el niño ¡qué solo vivía!

¡Me daba una lástima

recordar que en los campos desiertos

tan solo pasaba

las noches de junio

rutilantes,medrosas,calladas,

y las húmedas noches de octubre,

cuando el aire menea las ramas,

y las noches del turbio febrero,

tan negras,tan bravas,

con lobos y cárabos,

con vientos y aguas!...

¡Recordar que dormido pudieran

pisarlo las vacas,

morderle en los labios

horrendas tarántulas,

matarlo los lobos,

comerlo las águilas!...

¡Vaquerito mío!

¡Cuán amargo era el pan que te daba!

Yo tenía un hijito pequeño

-¡hijo de mi alma,

que jamás te dejé si tu madre

sobre ti no tendía sus alas!-

y si un hombre duro

le vendiera las cosas tan caras...

Pero ¿qué van a hablar mis amores,

si el niñito que cuida mis vacas

también tiene padres

con tiernas entrañas?

He pasado con él esta noche,

y en las horas de más honda calma

me habló la conciencia

muy duras palabras...

Y le dije que sí,que era horrible...,

que llorándolo el alma ya estaba.

El niño dormía

cara al cielo con plácida calma;

la luz de la luna

puro beso de madre le daba,

y el beso del padre

se lo puso mi boca en su cara.

Y le dije con voz de cariño

cuando vi clarear la mañana:

-¡Despierta,mi mozo,

que ya viene el alba

y hay que hacer una lumbre muy grande

y un almuerzo muy rico...¡Levanta!

Tú te quedas luego

guardando las vacas,

y a la noche te vas y las dejas...

¡San Antonio bendito las guarda!...

Y a tu madre a la noche le dices

que vaya a mi casa,

porque ya eres grande

y te quiero aumentar la soldada...

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VARÓN
(“Extremeñas”)

Se publicó en la Revista de Extremadura de Cáceres en 1901.
Formó parte de la primera edición de Extremeñas (1903)
Se ha dicho de esta composición que es “una pincelada magistral”.
Conrado Muñoz.: “ La cuenta del aldeano en Varón es un cuadro digno de Cervantes”.
Hay que tener en cuenta , en esta composición, la mentalidad del protagonista , la época y el lugar en que fue escrita……Así entenderemos la crítica ( que no es tal ) a la homosexualidad que interpretada con ojos y mentalidad del siglo XXI sería inaceptable. 

VARÓN

(Extremeñas)

¡Me jiedin los hombris

que son medio jembras!

Cien vecis te ije

que no se lo dieras,

que al chinquín lo jacían marica

las gentis aquellas.

Ahora ya lo vide,y a mí no me mandis

más vecis que güelva.

Te largas tú a velo,

que pue que no creas

que tu cuerpo ha parío aquel mozu,

ni que lo cebasti con tu lechi mesma,

ni que tieni metía en la entraña

sangri de mis venas.

N amás de mimarros

y delicaezas

que ha queao lo mesmo que un jilo

paliúcho y sin chispa de juerza.

Ca instanti se lava,

ca instanti se peina,

ca instanti se múa

toa la vestimenta,

y se encrespa los pelos con jierros

que se lo retuestan,

y en los dientis se da con boticas

de unos cacharrinos que tieni en la mesa,

y remoja el moquero con pringuis

n amás pa que güela.

¡Jiedi a señorita

dendi media lengua!

Se levanta a las nuevi corrías

y a las doci lo mesmo se acuesta.

¡Va a ponersi pochu

si acotina de aquella manera!

¡Güeno está pa mandalo a bellotas,

pa ayualmi a escuajal en la jesa,

pa jacel un carguju de tarmas

y traelo a cuestas,

u pa estalsi cavando canchalis

dende que amaneci jasta que escurezca!

Los muchachos de acá me esconfío

que mos lo apedrean

cuantis venga jaciendo pinturas

u jablando de aquella manera:

y verás cómo el mozu no tieni

ni agallas ni juerza

pa el primero que quiera molarsi

rompeli la jeta.

Ya no dici padri,

ni madri,ni agüela.

«Mi papá,mi mamá,mi abuelita...»

así chalrotea,

como si el mocoso juesi un señoruco

de los de nacencia.

Ni mienta del pueblo,ni jaci otro oficio

que dil a una escuela

y palral de bobás que allí aprendí,

que pa na le sirvin cuantis que se venga.

Pa sabel sus saberis le ije:

«Sácame la cuenta

del aceiti que hogaño mos toca

del lagal po la parti que es nuestra.

Se maquilan sesenta cuartillos

p acá parti entera,

y nosotros tenemos,ya sabis,

una media tercia

que tu madre heredó de una quinta

que tenía tu agüela Teresa ».

¡Ya ves tú que se jaci en un verbo!

Sesenta la entera,

doci pa la quinta,

cuatru pa la tercia,

quita dos pa una media,y resultan

dos pa la otra media.

Pues el mozu empringó tres papelis

de rayas y letras,

y pa ensenrearsi

de aquella maeja,

ijo que el aceiti que a mí me tocaba

era «pi menus erre »,¿te enteras?

¡Pus pués dil jacindu

las sopas con ella!

¿Y esos son saberis?

¡Esas son fachendas!

No le quise mental del guarrapo

ni icile siquiera

que hogañazo vendimus el churru

pa comprar un cachuju de tierra.

¡Allí no se jabla

de esas cosas ni en ellas se piensa!

N amás que se jaci comel confituras,

melcal vestimentas,

dirse a los cafesis,

dirse a las comedias

y palral de bobás que no valin

ni siquiá una perra.

¡Jolgacián como el nuestro muchacho

no va a haberlo,si aquí no se enmienda!

Yo no lo distingo de otros señorinos

que con él se ajuntan y jolgacianean.

¡Son como maricas!

¡Juy,qué vestimentas!

Ves una persona

por detrás,en la calle,tan tiesa

y endi lejus no sabis de cierto

si es macho u es jembra.

Güelin a lo mesmu

como las ovejas,

y p aquí no es asín,que ca cosa

güeli a su manera:

güeli a macho la carni de hombre,

y la carni de jembra da a jembra.

Hay que dil a buscar al muchacho

cuantis que se puea,

y le dicis a aquellos señoris

que esu no quita pa que se agraeza,

pero que a su padri le jaci ya falta;

y asín se la enreas.

No lo quió jolgacián,aunque muchos

saberis trujiera.

Y no es esu solu lo que a mí me enrita,

que otras cosas me jacin más mella...

Hay que dil a buscalo ca y cuando:

que venga,que venga;

porque,mira:¡me jiedin los hombres

que son medio jembras!

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EL EMBARGO
(“Extremeñas”)

Apareció en la 1ª Edición de Extremeñas.
Joan Maragall dijo que era : “ Paradigma de la verdadera poesía”
De “ rabia contenida” habla Hidalgo Bayal.
Representa la vida jurídico-social del momento
Se concentran en el poema las virtudes del hombre rudo y tierno; honrado y beligerante.
Feijoo:”Desolado por la muerte de su mujer , pero altivo e impenitente convencido de su intachable comportamiento”.”Extremecedor monólogo teatral”
Y con él nos despedimos...

EL EMBARGO

("Extremeñas ")

Señol jues,pasi usté más alanti

y que entrin tos esos,

no le dé a usté ansia

no le dé a usté mieo...

Si venís antiayel a afligila

sos tumbo a la puerta.¡Pero ya s ha muerto!

¡Embargal,embargal los avíos,

que aquí no hay dinero:

lo he gastao en comías pa ella

y en boticas que no le sirvieron;

y eso que me quea,

porque no me dio tiempo a vendello,

ya me está sobrando,

ya me está jediendo!

Embargal esi sacho de pico,

y esas jocis clavás en el techo,

y esa segureja

y ese cacho e liendro...

¡Jerramientas,que no quedi una!

¿Ya pa qué las quiero?

Si tuviá que ganalo pa ella,

¡cualisquiá me quitaba a mí eso!

Pero ya no quio vel esi sacho,

ni esas jocis clavás en el techo,

ni esa segureja

ni ese cacho e liendro...

¡Pero a vel,señol Jues:cuidaíto

si alguno de esos

es osao de tocali a esa cama

ondi ella s ha muerto:

la camita ondi yo la he querío

cuando dambos estábamos güenos;

la camita ondi yo la he cuidiau,

la camita ondi estuvo su cuerpo

cuatro mesis vivo

y una nochi muerto!

..............

¡Señol jues:que nenguno sea osao

de tocali a esa cama ni un pelo,

porque aquí lo jinco

delanti usté mesmo!

Lleváisoslo todu,

todu,menus eso,

que esas mantas tienin

suol de su cuerpo...

¡y me güelin,me güelin a ella

ca ves que las güelo!...

 


Bibliografía 
(Algunas de las obras consultadas para la elaboración del guión)
GABRIEL Y GALÁN, J. M., Extremeñas, Est. Tip Calón , 1º ed., Salamanca,1902.
GABRIEL Y GALÁN, J. M., Campesinas, Imp. y Lib. Vda de Calón , Salamanca, 1904

GABRIEL Y GALÁN, J. M., Obras Completas. T.I., Castellanas. Nuevas Castellanas. Extremeñas, vigesimoséptima edición, G. Aguado, Madrid, 1943.
GABRIEL Y GALÁN, J. M., Obras completas, T.I.,Castellanas. Nuevas Castellanas .Extremeñas, decimocuarta edición, Compañía Ibero-Americana de publicaciones (S. A), Madrid, 1924.

GABRIEL Y GALÁN, J. M., Obras Completas, edición, comentarios, y notas José María Gabriel y Galán Acevedo. Jesús Gabriel y Galán Acevedo, Editora Regional, Extremadura, 2005.

GUTIÉRREZ MACÍAS, Valeriano, Anecdotario de Gabriel y Galán, Ed., Graficesa, Salamanca,1971. 
GABRIEL Y GALÁN, José María, Extremeñas, Edición de Gonzalo Hidalgo Bayal, Diputación Provincial de Badajoz ,1991.
PECELLÍN LANCHARRO, Manuel, Literatura en Extremadura.
Escritores : siglos XIX -XX. T. II., Editorial Universitas, Badajoz, 1981. 

2ª PARTE : 

Presentación de D. ANTONIO VIUDAS CAMARASA
Conferencia: GABRIEL Y GALÁN , Maestro Institucionista


 

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