| Secuencia
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-Pero
no todo es paraíso
EL
ALMA:
-Pero
no todo es paraíso. Haces
que me estremezca y se me cierren los poros de la piel al dolor
de tus palabras.
Hoy,
tu dehesa, está inundada por el pantano que lleva tu nombre, ¡lo
que es el destino! tal como sigues inundando de rabia y
desconsuelo, de impotencia y amargura el tristísimo lamento de
“El embargo”.
Que
Dios se apiade de nosostros, frente a nosostros mismos: hombres
y miserias.
RECITADO:
«EL EMBARGO»
Señol
jues, pasi uhté máh alanti
y
que entrin tos esuh,
que
entren arrasando,
ellos
verán, porque yo
tengo
cegados los ojos
de
tanto llorarla
y
no comprendo a los hombres
que
escupen odio al pan
que
nos da la tierra:
igual
me embargan la cuna de la senara
que
la cama donde se me murió ella.
Que
entren, como si yo para defenderme
no
tuviera lengua:
una
lengua escrita en mi memoria
como
en una piedra:
¡Pero
a vel, señol jueh: cuidaito
si
alguno de esoh
eh
osao de tocali a esa cama
ondi
ella s`ha muerto:
la
camita ondi yo la he querío
cuando
dambos estábamos güenos;
la
camita ondi yo la he cuidiau,
la
camita ondi ehtuvo su cuerpo
cuatro
mesih vivo
y
una noche muerto!
Señol
jueh: que nenguno sea osao
de
tocali a esa cama ni un pelo,
porque
aquí lo jinco
delanti
uhté mehmo.
Lleváisohlo
todu,
todu,
menus eso,
que
esas mantas tienin
suol
de su cuerpo...
¡y
me güelin, me güelin a ella
ca
veh que lah güelo!...
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