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Secuencia
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—¡Bien
sabio que eres, querido amigo!...
EL
ALMA:
—¡Bien
sabio que eres, querido amigo!: «... yo, en la alternativa
de la elección, prefiero lo bueno a lo bello, aún en las
mujeres».
Por
eso, sigues trabajando en tu oficio, de maestro que cultivaba a
ciegas la sabiduría a
labrador que siembra otro provecho, tanto en el campo como en el
alma, y, escribiendo, en lo que tú dices«mis ratos de vagar»,
sublimas, aliada de la Poesía, las buenas dotes de tu
mujer.
RECITADO:
«LAS SUBLIMES»
¿La
conoces, musa mía?
Es
modelo soberano
bosquejado
por la mano
de
la gran sabiduría.
Es
el más dulce buen ver
de
tus visiones risueñas;
es
la mujer que tú sueñas
cuando
sueñas la mujer.
La
discreta, la prudente,
la
letrada, la piadosa,
la
noble, la generosa,
la
sencilla, la indulgente,
la
suave, la severa,
la
fuerte, la bienhechora,
la
sabia, la previsora,
la
grande, la justiciera...
la
que crea y fortalece,
la
que ordena y pacifica,
la
que ablanda y dulcifica...
¡la
que todo lo engrandece!
La
que es esclava y señora,
la
que gobierna y vigila,
la
que labra y la que hila,
la
que vela y la que ora...
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