|
Secuencia
2
—-Descansa
tranquilo, Gabriel y Galán...
2:15
EL
ALMA:
—-Descansa
tranquilo, Gabriel y Galán, yo hablaré por ti y para ti.
Naciste
de padres labradores,
tu madrecita, como la llamabas, siempre con su pañuelo de seda
ceñido a la frente, hizo arraigar en ti la fe en las creencias
y en el mundo sencillo: en
la Naturaleza nada hay estéril e inútil.
En
tu juventud saboreaste la miel de tus primeras poesías: frescas
y sonoras con el presagio de un dulce juego futuro. Ahora
voy a adormecerme en «La Fuente Vaquera».
RECITADO:
«LA FUENTE VAQUERA» (BALADA)
Lejos,
bastante lejos,
del
pueblo mío,
encerrado
en un monte
triste
y sombrío,
hay
un valle tan lindo
que
no hay quien halle
un
valle tan ameno
como
aquel valle.
Entre
sus arboledas,
por
la espesura
solitaria
y tranquila,
corre
y murmura
una
fuente tranquilina
y
bullanguera,
a
que dieron por nombre
Fuente
Vaquera.
Está tan escondida
bajo
el follaje,
guarda
tanto sus aguas
entre
el ramaje,
que
cuando por el valle
va
murmurando
toda
clase de hierbas
va
salpicando.
Unas
veces sonríe
dulce
y sonora,
y
otras veces parece
que
gime y llora,
y
siempre de sus aguas
el
dulce juego
arrullando,
produce
grato
sosiego.
Allí
pasan las horas
en
dulce calma,
allí
meditar puede
tranquila
el alma,
y
todo son consuelos
para
el que llora
al
pie de aquella fuente
fresca
y sonora.
|
|